Sacrificio Rojo

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Sacrificio Rojo

Mensaje  Reika_Kuze el Lun Oct 13, 2008 3:25 pm

Un lugar rodeado de muerte y sacrificio queda marcado con la huella de sus victimas. Los sacrificados en su furia y desesperación quedan atrapados entre el cielo y el infierno, rondando donde aun las personas no conocedoras de lo descocidos rodean su lugar, su zona, los cuales son atraídos e incluso arrastrado a la tristeza y a la muerte para alimentar la desesperación. La desesperación que el pueblo perdido despierta atrayendo a su centro las almas de viajantes para nuevamente repetir el roll de su“Sacrificio Rojo”.


Capitulo uno: Revoloteo de mariposas.

Vacaciones, es la palabra que suena a relajarse, estar en familia, salirse de las preocupaciones que lo aprisionan a uno, estar despejado y no pensar en nada ni nadie, solo disfrutar en familia por largo tiempo, hasta que por supuesto se terminen las vacaciones. La familia Minabuchi, disfrutaba de sus vacaciones en familia por tercera vez en varios años.
Takeshi Minabuchi trabajaba sin descanso para su compañía internacional, cosa que le quitaba tiempo para su familia, tal así que su esposa pidió el divorcio y se dividieron la tutela de sus dos hijas Natsuko (niña de verano) de 16 años y Haruko (niña de primavera) de 14 años, sus nombres hacían honor a las estaciones bajo las cual habían nacido.

No era nada fácil vivir siempre de un lado a otro y no ser una familia como antes, pero también comprendían que el amor de sus padres no cambiaban para nada a pesar de que ellos no se querían, cada uno había tomado caminos distintos, pero ella siempre eran el punto en donde se unían. Ese verano lo iban a pasar con su padre en un pueblo cercano a la ciudad.

Llegando a la entrada de la casa donde vivía su madre, Natsuko podía notar otro ambiente a la distancia, mas familiar del que ella no estaba acostumbrada, hacia bastante que no hablaba con su madre, el año escolar había sido bastante atareado, pero la razón era que sentía como un rechazo de su parte que hacia que no le salieran palabras, tanto tiempo con su padre y estar sola, la habían consumido, solo por esos días quería estar con su querida hermana Haruko y contarse mutuamente como estaban. Podía ver como su hermana estaba parada en la puerta con un bolso esperando animadamente su llegada para partir, vestida con un pescador vaquero fino, una musculosa rosa pálido bordada con pétalos de cerezos y pequeños estrás, calzando alpargatas de cuerina rosadas y caladas a ambos costados formando arabescos, su pelo negro y corto por los hombros que la diferenciaba de ella, porque a pesar de la diferencia de edad, eran idénticas, solo la diferenciaba el largo pelo de ella también de un color negro, sus ojos eran marrones oscuros y su tez blanca.

Llegando, estacionaron en la vereda de enfrente, Natsuko aprovecho y bajo para estirar las piernas dejando al descubierto su altura, demostrando que había crecido cinco cm más, vistiendo una pollera color marfil que llegaba hasta antes de las rodillas con una exquisita puntilla que detallaba pequeñas flores de cerezo en cu calado artesanal, una musculosa verde agua de tiras finas, bordado en su centro con pequeñas y delicadas mariposas blancas, llevando de calzado unas alpargatas de cuerina blancas bordadas con mariposas azulinas, su pelo como siempre suelto y ondeado por la calurosa mañana. Se acerco a su hermana y la abrazo.

- Veo que creciste desde la ultima ves, Natsuko y además creo que por mas lejos que estemos, nos gusta lo mismo en diferentes formatos… - Dijo Haruko riendo mientras se separaba un poco.

- Creo que si, no puedo evitar no verme elegante, además eso demuestra mas que estamos unidas ¿no crees? – Dijo Natsuko mientras le sonreía.

- Si tienes razón, ¿sabes a donde iremos? – Le pregunto intrigada mientras agarraba su bolso que se encontraba en el suelo.

- Por lo que le pude sacar a un pueblo, no esta lejos de aquí, si no nos gusta no podremos volver caminando… ¿no crees?

- Si, eso es una ventaja… pero creo que la pasaremos bien, serán unas vacaciones inolvidables… - Dijo Haruko. - ¿Quieres ver a mamá? De seguro esta hablando con papa.

- ¿Hablando? Mejor dicho lo esta interrogando… además, no quiero verla, no tengo ganas tal ves cuando regresemos pase y la salude… - Dijo Natsuko

- ¿Es una promesa? – Le pregunto Haruko extendiéndole el meñique.

- Si es una promesa. – Dijo Natsuko sonriente mientras sellaba su pacto agarrándose con su meñique al meñique de su hermana.

Las dos subieron al auto y vieron como su padre salía de la casa, tapándose literalmente los oídos, seguido por una mujer de cabellos negros que lo retaba, todo era inaudible ya que tenían los vidrios subidos por el aire acondicionado que disfrutaban agradecidas. La mujer que había salido de la casa, por unos segundo fijo la vista en aquel auto estacionado del otro lado de la vereda, mirando a su otra hija que hacia tres años que no tocaban tema, pero no se sentía culpable por ese echo, ya que cualquier día podrían hablar y reconciliarse si por alguna de aquellas casualidades se encontraban peleadas.

Subiendo al auto, su padre volteo para ver como sus dos hijas sonrían con complicidad y le hacían saber que estaban preparadas para una aventura en el medio de la nada, que sus vacaciones de verano serian las mejores ya que los tres estaban juntos. No espero a más para arrancar el motor de su auto y comenzar a viajar al pueblo.

εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз

El pueblo era bastante vivo, la gente hacia sus queseares, como atender negocios, ir de compras, atender una granja, etc. Natsuko y Haruko estaban maravilladas de alguna manera ya que parecía como mágico el lugar, rodeado de una espesura verde por los alrededores se dieron cuenta que iban a estar en contacto con la naturaleza por bastante tiempo. Las casas del pueblo eran algo mas chicas que de la ciudad y sobre todo habían muchas cabañas, hoteles solo había dos y eran al estilo oriental, estaba uno situado frente al otro para así compartir una hermosa vista de un lago y las sucesivas puestas de sol, que se situaban al costado de ambos. La gente que tenía la suerte de dormir de ese lado tenía la oportunidad de ver el bello panorama.

Bajando del auto estiraron sus músculos tras cinco horas y medias de viaje sin parar, el calor era un poco mas soportable gracias al bosque que tenían alrededor de ellas, y el viento era fresco y no caluroso pero a pesar de eso, el sol se asía sentir igual.

Llegando al edificio, pidieron las habitaciones correspondientes para los tres, Takeshi, su padre, dormiría en una habitación separada de ellas, como para que pudieran hablar de temas de chicas y no intervenir si algún nombre de chico saltaba en la conversación.

- Bueno chicas, creo que por este pasillo nos dividimos, yo me iré a descansar un rato, apretar el acelerador cansa…

- Nosotras daremos una vuelta por el pueblo, a comprar unas cosas, a conocer chicos… tal vez – Dijo Natsuko.

- Ni se les ocurra… o les juro que las pondré bajo llave durante esta semana… - dijo su padre con cara de pocos amigos evitando las miradas divertidas y las carcajadas de sus dos princesas. – Más les vale estar aquí para el almuerzo… a la tarde iremos a recorrer el bosque, dicen que esta encantado…

- Si papá, lo que digas, si nos encontramos con un enano lo secuestraremos y pediremos rescate para que nos den la olla llena de oro – Dijo Haruko riendo a carcajadas.

- No tienen ni un mínimo de sentido de aventura… donde están las hijas con sentido de misterio y ganas de descubrir. – Dijo su padre con lágrimas en los ojos.

- Se quedaron en el tiempo, como hace siete años atrás… nuestra aventura no ocurre en un bosque si no en un centro comercial o una tienda de lindos vestidos o en el mejor de los casos una heladería con muchos chicos… los bosques encantados pasaron de moda papá.

- Bien comprendí la indirecta, ya no son pequeñas… crecieron… - Dijo resignado yéndose a su habitación envuelto en un aire fantasmal.

- Esta bien, regresaremos en dos horas para ir al bosque y recorrerlo… ¿contento? – Le pregunto Natsuko rascándose la nuca mientras que Haruko reprimía una risa.

- Bien… - Dijo recobrando la compostura, dándose la vuelta para abrazar a sus dos hijas. – Dentro de dos horas… diviértanse…

- Claro papá, eso haremos, no trabajes mucho y descansa… - Le dijo Haruko mientras seguía a su hermana a la salida del hotel para comenzar su recorrida al pueblo.

El pueblo era pequeño, no había grandes cosas para ver, ni centros comerciales que visitar… había muchos bares donde la gente se reunía, muchos almacenes, demasiadas tiendas de ropa de granja y mucha tierra en las calles, la pavimentación no había llegado. Las casas eran chicas pero agradables a la vista, eran tipo chale con un pequeño jardín por delante llenos de narcisos blancos, orquídeas, rosas y corales, realmente preciosos. Las mariposas que rondaban por los jardines eran igual de hermosas.

- Mira – Dijo Natsuko llamándole la atención a su hermana que miraba una tienda de ropa algo decente. - Mariposas monarcas no son lindas…

- ¡Se! Al igual que esta remera y justo combina con el pantalón de halla atrás… ¿no te parece?

- Vallamos a ese bar… quiero probar el jugo de higo y manzanas. – Dijo Natsuko arrastrándola en dirección al bar.

- Guacala! Acaso no puedes tomar algo que sea normal, porque no de naranja o manzana solo….

- Porque me gustan las cosas nuevas, lo misterioso, tal ves sea un gusto rico no nos va a matar si lo probamos… - Dijo mientras miraba si había algún lugar disponible por fuera.

- No pero gastaremos nuestro dinero… yo solo tomare el exprimido de naranja, no quiero que luego me duela el estomago… - Dijo Haruko quien ahora era ella quien arrastraba a su hermana para sentarse en una lindas bancas blancas con una mesita a la altura del abdomen situada al cerca del centro del patio del bar, que daba la vista a un armado jardín al estilo oriental. – Yo te espero, tú pide mi jugo…

- A sus ordenes madame. – Dijo Natsuko en tono burlón mientras asía una agraciada reverencia.

Natsuko se dirigió hacia dentro del local hasta el mostrador, donde una señora no muy mayor la atendió pidiéndole el pedido, luego se dirigió donde estaba su hermana al parecer atenta con algo que pasaba ya que su cara de seria la identificaba cuando algo interesante rondaba cerca de ella. Natsuko se acerco silenciosamente y se sentó a su lado mirándola con cara interrogatorio, a lo que la respuesta de su hermana fue un simple “shhh!”
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Re: Sacrificio Rojo

Mensaje  Reika_Kuze el Dom Oct 19, 2008 3:09 pm

Bueno pues, sigo con la segunda parte demi Fic, Sacrificio Rojo: Revoloteo de Mariposa

- Será dentro de unos días….

Murmullos por los alrededores, gente que habla a su alrededor interfieren con la conversación.

- Pero estas segura… es algo que tenemos que tomar con precaución, ese ritual...
La conversación se hace menos inaudible.

- Sacrificio, esa fue la ultima cosa que no lograron, esa casa esta rodeada de muerte por donde se la vea… no se porque aun la conservan

- Aquí esta su pedido señoritas… que disfruten se su jugo – Dijo una camarera mientras dejaba los vasos en la mesa.

-Muchas gracias… - Dijo Natsuko.

- No se puede hacer nada al respecto…

- No, esto esta sellado… dentro de una semana todo habrá terminado.

- Tierra llamando a Haruko… ¿estas bien? O tanta naturaleza te daño el habla…

- Ya, estoy bien - dijo mientras agarraba su vaso de naranja exprimida y lo tomaba a través de un sorbete.

- Parecías atenta a algo… ¿puedo preguntar a que? – dijo se acercaba a ella.

- Una conversación que llego a mis oídos de la nada, pero entrecortada… - dijo Haruko. – hablaban de una casa, un sacrificio y todo esto durante una semana… la verdad que es extraño…

- Cosas de pueblo, simple supersticiones… no hagas caso y disfrutemos este tiempo juntas, valla a saber cuando nos volveremos a ver nuevamente… - dijo Natsuko palmeando su espalda.

- Si tienes razón… la verdad esto de que estemos separada no me gusta, habría tantas cosas para hacer juntas,
realmente te necesito en mi vida…

- Lo se, porque yo siento lo mismo… realmente quisiera a mi hermanita con migo, pero no soy mayor de edad… - dijo con algo de decepción.

Haruko miro su reloj. La cual avisaba que solo quedaba media hora para encontrarse con su padre e ir de excursión al bosque.

- Natsuko, será mejor que vallamos yendo al hotel, hay que buscar a papá así vamos al bosque…

- Creo que tu estas emocionada con esto del bosque encantado… te brillan los ojos con emoción…

- No seas ridícula… quiero ver si es verdad lo de la casa…

- Y yo quiero saber si ese chico de ahí es real… mira que lindo es… - Natsuko había cambiado repentinamente el tema de conversación.

- No estábamos hablando de lo guapo y sexy que es… - dijo mientras lo miraba de arriba a bajo. – vamos es hora de irnos, tomo a Natsuko de la mano y se la llevo a rastras.

- Haruko… espera…

εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз

Llegando al hotel, pudieron notar que su padre ya estaba esperándolas vestido ridículamente de explorador, esto produjo un sonrojo de vergüenza por pate de las hermanas.

- Papá ¿Qué rayos haces vestido así? – pregunto Haruko con cara rojo como un tomate y conteniendo la risa.

- Que no es obvio… es la ropa de explorador… si vamos a ir al bosque quiero que sea de manera correcta…

- Pero no crees que con una remera mangas cortas y un shogin eran suficiente… porque la verdad esos pantalones cortos color crema y tus piernas súper pobladas no pegan… - dijo Haruko mientras trataba de no reírse mas de la cuenta. – además… ¿de donde sacaste ese sombrero?

- Cuando era joven, pertenecía a los niños exploradores… yo vestía así como el resto, es una tradición… - dijo su padre en tono orgulloso.

- Si pero, me parece que pasaron de moda ase décadas… - dijo Haruko tomando del brazo de su padre y yendo a la salida. – pero debemos admitir que te ves bien.

- Si, es verdad… bien comencemos a explorar el lugar… queremos saber si todo eso que nos comentaste es cierto… - dijo Natsuko siendo la primera en salir.

- Bien, el mapa indica que la entrada esta en la parte norte del lugar… asique empecemos desde ahí, luego vendremos, almorzaremos y dormiremos una siesta, en la tarde habrá una especie de festival a la salida del pueblo, por eso creo que nos hicieron rodear el lugar cuando llegamos, se ve que ya tienen todo listo. – dijo su padre mientras dirigía a sus hijas a la entrada norte del bosque. – y ustedes ¿no están muy bien vestidas para el bosque?

- No, tranquilo, si corriendo no vamos a estar, además no creo que podamos recorrerlo en todo un día. Propongo que recorramos una parte y luego busquemos otra entrada para no siempre estar en el mismo lugar ¿no les parece? – dijo Haruko.

- Si tienes razón… - la apoyo Natsuko.

Comenzando la marcha hacia el bosque pudieron observar toda la naturaleza en su esplendor, arboles con sus hojas fuertes y verdes, algunos helechos que daban el toque de verde claro a la tierra, piedras con mica las cuales destellaban con los rayos del sol dándole un toque de magia al lugar. Haruko yendo del brazo de su hermana, miraba boquiabierta tanta belleza natural, la cual le hacia pensar que ya había estado en ese lugar, que lo había recorrido, que lo conocía a la perfección y que dicho camino que habían tomado los llevaba a un lugar que la llamaba de manera inconsciente.

Soltándose del brazo de su hermana quedo parada en el lugar observando de manera atenta al lugar, a sus ruidos a los cambios del viento que lo hacia de una manera repentina. Podía oler que algo estaba fuera de lugar, podía escuchar en su cabeza sonidos provenientes de tambores o golpes y sonajeros, en cantidades de las cuales todo el conjunto unificado era molesto… lastimaba sus oídos, su cerebro, rápidamente las tapo para callar aquel ruido pero era imposible, se encontraba dentro de su cabeza. Mirando al frente aun con sus manos tapando su audición, pudo ver como su padre y su hermana se encontraba a unos diez metros, abriendo su boca trato de producir su habla, pero nada salió, nuevamente trato de gritar, pero nada salió de su garganta, cayendo de rodillas a la suave tierra, Haruko cerro sus ojos y trato de despertar de lo que comenzaba a creer que era una horrible pesadilla, pero al cerrar sus ojos pudo ver horribles imágenes… imágenes de su hermana Natsuko siendo estrangulada por unas manos, sus manos. Abriendo rápidamente sus ojos, miro sus manos las cuales temblaban, sus pupilas se dilataron al ver que eran sus mismas manos.-
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Re: Sacrificio Rojo

Mensaje  Reika_Kuze el Lun Oct 20, 2008 2:56 pm

- ¿C-Como…puede ser posible…? – dijo en vos baja mientras levantaba su vista, la cual noto que tanto su padre como su hermana, no se encontraban ahí.- … No…no pudieron haberse ido… - se dijo a si misma mientras se levantaba del suelo e incorporaba lentamente.-

- Oye… Haruko… que haces aun ahí, si no vienes te dejaremos.- La vos de su hermana resonó en sus idos, dándose la vuelta la vio junto a su padre el cual intentaba treparse a un árbol.- Ven… necesitare tu ayuda si papa cae y se disloca la cadera….

- Que manera es esa de hablarle a tu padre… yo fui un explorador, si no trepas arboles no exploras nada. - Dijo este con una mueca bastante asesina a los comentarios de su hija. Aferrándose de manera miedosa a un viejo tronco en el cual estaba trepado.

- Papá… te vas a quebrar algo… y no estamos en la ciudad para buscar un hospital… estamos en un pueblo si no mal recuerdas.- dijo Haruko acercándose a ellos fingiendo una sonrisa.-

- No, no, no, me niego a que mis hijas me digan lo que tengo que hacer, estoy en la flor de mi juventud, en plena edad de investigar…

- En pleno retroceso a la infancia diría yo… - dijo Haruko mientras contenía las ganas de reír en vano, ya que su risotada sonó ecosa por todo el bosque amplificándola de manera estruendosa.-

Un destello, solo un destello rojizo paso frente sus ojos para robarle su mirada, para que su atención se posara solo en ello, dos alas rojizas las cuales se matizaban en naranja, formaban las alas que revoloteaban a lo oscuro del bosque. Un extraño brillo como si fuese un polvo mágico dejaba un rastro de camino a donde esta se guiaba. Como un camino para que Haruko siguiera.

Sus pies se movieron siguiendo aquel rastro.

εïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз

- Jajaja… - Reía sin parar Natsuko mientras veía a su padre colgado como un oso perezoso de cabeza, el cual se había resbalado y de manera automática se había prendido de la rama del árbol. Mirando entre risas, sus ojos entrecerrados no vieron la figura de su hermana en donde estaba anteriormente. – ¿Ha…Haruko?

Dejando de ver a su padre el cual luchaba para sostenerse, Natsuko se acerco hasta el lugar donde ella se había encontrado momento atrás, donde estaba parada y riendo, girando sobre si para poder ver a los alrededores del bosque, noto como un pequeño brillo casi inexistente se divisaba un poco sobre el aire formando un camino a la parte noreste del bosque. Siguiendo el rastro se interno sin pensarlo en aquel bosque que oscurecía en su parte interna como si la noche fuese eterna. Caminando teniendo cuidado de no caerse en ese lugar irregular a causa de las piedras del lugar, raíces de arboles que sobresalían del suelo, madrigueras de animales, sosteniéndose de los mohosos arboles de sus costados para mantener el equilibrio, con su mirada en alto para no perder el rastro que se disolvía.

- Harukooo!!! - grito Natsuko mirando a todos lados mientras daba vueltas lentamente para abarcar todo los lados posibles de aquel bosque.

Hasta que al fin vio a alguien, de espaldas.

Una mariposa se dirigió hacia ella de manera apresurada y se poso sobre su hombro de manera inocente, la espalda perteneciente a una mujer de cabello corto, con un kimono blanco y obi de mismo color, con un exquisito detalle en flores rojizas que sobresaltaban del blanco puro. Acercándose a ella, apoyo delicadamente y la tomo por sobre el hombro con su diestra, se sentía fría y no solo era la tela.

- ¿Haruko…? – dijo Natsuko mientras sentía como el cuerpo se giraba sin que ella la obligaba, giraba de forma voluntaria hacia su frente. Quedando frente a ella vio su hermana o más bien alguien parecida a ella, soltándola mientras le sonreía por a verla alcanzado. – Donde estabas… porque te fuiste así, acaso quieres perderte… - Natsuko tomo la mano de esta rápidamente para comenzar a jalarla y caminar hacia el claro. Esta no se movió. - ¿Qué te sucede? Papá debe estar buscándonos… - Girándose para verla una ves mas se encontró con alguien mas que no era su hermana.

Sus pupilas se dilataron y su corazón comenzó de manera automática a agitarse sin remedio, sintiendo a través de sus músculos las contracciones y la adrenalina q los bañaba, dándole el impulso necesario para salir corriendo como un maratonista, su cara empalideció de una sola ves, causa del descenso de presión y el comienzo de una entrada al pánico. Veía los ojos de esa mujer que no era su hermana, sus ojos inyectados en sangre como si hubiese llorado sin parar desde hacia meses, su cabello negro y largo que cubrían sus senos, su cuerpo tatuado con diseños de serpientes entrelazadas y flores de cerezos que comenzaban desde sus mejillas, pasando por su cuello, por sus brazos, antebrazos manos y dedos, por su pecho pero dejando el centro del esternón y su ombligo limpios hasta llegar a sus caderas, de donde desde allí un largo faldón azul sucio la cubría hasta sus pies q no eran visibles, un gran moño grisáceo, tal ves blanco y matizado por la suciedad sostenía aquel faldón.

Soltando la mano de esa mujer, retrocedió unos pasos de ella, siguiendo aun paralizada por el miedo, el terror que le causaba, el olor putrefacto que emergía.

- … No quiero verte… nunca más…- susurro de manera de ultratumba ecosa mientras se adelantaba un paso a Haruko.

Ahogando un grito en su garganta, sintió como la fría mano de la mujer sostenía la suya por la muñeca, apretándola, tanto que sentía como si se partiese en dos, su acto de forcejeo no se hiso esperar y comenzó a tironear para que la soltase, siendo en vano ya que ella era mas fuerte. Miles de pensamientos invadieron su mente de manera masiva, ya sacando la mirada de la mujer que se acercaba a ella, miraba a los alrededores en busca de algo para usar.
No había nada. Solo hay oscuridad.

Solo había algo q podía hacer, salir corriendo lo mas que podía, forcejeando mas con la que la tomaba como prisionera, forcejeo fuertemente sintiendo como la fuerza de esta disminuía y a la ves como la muñeca de ella se partía como una frágil porcelana pero soltándola, dándole escape, la cual no dudo en usar al momento de su liberación, corriendo, corriendo al fin, sintiendo los músculos forzarse, sus pies que se elevaban uno tras otro al apoyarlos a la tierra, olvidándose por completo del dolor de su muñeca y mirando al claro, deseándolo con sus fuerzas que no estuviera tan lejos como ella lo veía. Sus lágrimas salían por el miedo que sentía, un escalofrió eterno se apoderaba de su cuerpo repetidas veces sin parar, dándole golpes de una extraña electricidad fría, pero la curiosidad mas poderosa la hiso voltear para ver si estaba.

Se encontraba tras ella.

Se deslizaba de manera rápida, extendiendo sus brazos para alcanzarla, tropezando como ella por donde seguía los pasos, rozando su ropa con sus manos. Natsuko miro nuevamente y comenzó a forzar su sistema motor para correr mas rápido, sintiendo un tirón en ellas. La mano de la mujer que la alcanzaba trataba de agarrarla de su hombro, mientras los sonidos de un lamento escalofriante le trasmitían a los oídos de su presa.

Llegando al claro de manera milagrosa, antes de sacar su cuerpo sumido en esa oscuridad envolvente, sintió el suave deslizamiento de las yemas frías de los dedos de aquella mujer que no logro alcanzarla pero si tocarla. Corriendo más y más tropezó con una raíz sobresaliente del lugar y cayó rodando un poco sobre aquel claro. Todo quedo oscuro.
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Re: Sacrificio Rojo

Mensaje  nacho el Miér Dic 17, 2008 12:55 pm

sin duda el fic-fanc mas completo que e vistho en mi corta vida...


*...*

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Re: Sacrificio Rojo

Mensaje  Reika_Kuze el Miér Dic 17, 2008 1:15 pm

Hola a todos! Regrese nuevam,ente y con mas "Sacrificio Rojo". Gracias a todos los lectores del foro que la vieron 66 veses. Si quieren dejarme su opiñon pueden hacerlo a yae-sae@hotmail.com. Ahora les dejo la cuarta parte de esta fascinante historia.

εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз

- ¿Por qué?... Si prometimos… estar juntas por siempre…

Moviendo un poco su cuerpo, pudo sentir que aun estaba con vida, aun estaba tirada en el suelo de aquel claro del bosque, entreabriendo sus ojos los frunció por un poco de dolor en su cuerpo pero no le prohibió reincorporarse. Estando parada en medio de ese claro, los cuales agradecía que aun fuese de tarde, la iluminaba sin discriminar, el sol era su protector si aun esa cosa estaba por ahí.

Sacudiéndose la tierra de su ropa, miro su mano marcada por aquella mujer, pero se sorprendió al sentir, ver que esta no estaba rota como ella pensaba, estaba sana, como si jamás se hubiese echo algo en ella.

Era algo extraño, necesitaba encontrar a Haruko de manera inmediata.

Mirando nuevamente a los alrededores, solo sintió el viento manifestarse en hojas muertas en el suelo que revoloteaban hacia el este del lugar, como una especie de guía llamándola a que la siguiera.

εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз εïзεïз εïз

Sus pies pararon al ver el límite de aquel camino, dejando a la vista una villa en ruinas. Pocas eran las casas que la componían, pero la ruina de estas eran devastadoras por donde quisiese verlas, el estado deplorable realmente daban lastima a cualquiera que pasase por ahí. Olores, muchos olores en conjunto se mezclaban con el ambiente denso y pesado. Natsuko pudo observar que se encontraba en la cima de lo que parecía ser como una especie de monte, del cual derecha y a la izquierda de este había dos caminos en descenso, pero se perdían en la bajada.

Una mariposa carmesí brillante revoloteo frente a sus ojos queriendo que la siguiese.

Moviendo de manera automática y sin pensarlo dos veces, comenzó a ir para el lado izquierdo del camino, descendiendo por aquella especie de colina que la llevaba a un lugar donde una espesa niebla se encontraba cubriendo el lugar. Siguiéndola sin detenerse atravesó ese campo poco visible, siempre mirando hacia arriba, siempre viendo el rastro de la mariposa carmesí, sus pies se trababan y trastabillaba sin parar, hasta el punto de caerse y a atinar a sostenerse de algo que sobresaliera de ahí.

Una lapida, no…dos…, tres… cuatro… diez… veinte…

Abrió sus ojos enormes al encontrarse rodeada por un cementerio de al menos 30 años de antigüedad, descuidado, viejo, roto, tenebroso. La niebla descendía y ya se podían notar las lapidas sin nombre, solo marcas extrañas. Levantándose y frotando su rodilla, elevo su torso para ver mas adelante, una reposera de piedra se encontraba en el lugar un poco mas alejado de ella, la cual la rodeaban cuatro postes de lo que pareciese roble, a cada esquina de esta, unidos por un blanco cordón roto con extraños papeles colgados.

- ¿Qué demonios es esto? – pregunto Natsuko para si misma pero hablando de manera fuerte, como para que alguien le respondiese.

- Es el altar de rituales… - le respondió una vos que salía a la izquierda del lugar de donde ella se encontraba.

- Haruko… - Natsuko corrió a su lado y la abrazo fuertemente, sintiendo que ella hacia lo mismo se convenció de que el realidad era su querida hermana. – Idiota… ¿Por qué desapareciste de esa manera? Ya es de noche y papá debe estar echo un loco buscándonos… ven vámonos ahora mismo… - dijo esta mientras tomaba la mano de su hermana y la jalaba para volver por donde vino.

- No…podemos, no nos dejaran marchar Natsuko… - dijo Haruko mientras paraba el jaleo causado por su hermana y agachaba su mirada.
- ¿Cómo que no?... ¿Es una broma verdad…? Haruko…

- Si nos vamos estaremos condenadas… el pueblo nos condenara a volver siempre…

- De donde demonios sacaste eso… ¿Cómo que el pueblo nos condenara?

- Me lo dijo la mariposa… la mariposa me trajo aquí…porque necesita nuestra ayuda… la mariposa se siente muy sola en el abismo… me trajo para que le hiciera compañía…

- Como… ¿Que una mariposa?… ¿Qué abismo?... – Natsuko estaba fuera de sus cabales al escuchar a su hermana de hablar de una manera tímida e inocente, cual le resultaba por demás de extraño ya que ella no era así, además de incoherentes.

Natsuko se zafo de su mano y la tomo por la suya, entrelazando sus dedos con los de ella, para luego tirarla del lado contrario a la salida.

- N-No… Haruko… por ahí no… - mientras forcejeaba de manera algo inútil, su pequeña hermana era más fuerte. - ¿Quién demonios eres…? ¿Qué le hiciste a Haruko?…maldita seas…suéltame… - sus pies presionaban fuertemente el suelo para evitar ser llevada, siendo en vano ya que era arrastrada y las suelas de las bailarinas eran marcadas en el.

- Natsuko soy yo… solo quiero mostrarte algo… no te resistas… - decía Haruko mientras seguía arrastrándola llevándola entre un camino formado por tumbas, algunas abiertas, otras a medio cerrar, lapidas caídas, partidas.

Sintiendo como ya no forzaba su arrastre, sus ojos se abrieron de par en par al ver que ambas estaban frente a un enorme agujero de forma cuadrada, la profundidad era inmensa, solo se podía ver oscuridad, olor a muerte emanaba de el y un viento gélido y escalofriante emergía con un silbido terrorífico, sonidos de llantos miles de llantos y suplicas que se unían en una sola voz…

- ¡AYUDAME…LIBERAME!

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Re: Sacrificio Rojo

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